Juegos Sexuales



Los juegos sexuales son una parte imprescindible en una relación sexual, sobretodo dentro de los preliminares que sirven para preparar el terreno antes del coito y producen una gran excitación sexual.

A estos juegos, también conocidos como prolegómenos, son esenciales a la hora de hacer el amor, ya que os ayudarán a poneros a tono para cuando llegue el momento de la penetración. También sirven para acercar más a la pareja, para que cada uno conozca mejor los gustos del otro y sus apetencias en materia sexual.


Asimismo, aumentan las sensaciones, te ayudan a desconectar y centrarte sólo en tu disfrute y prolongan el placer hasta donde vosotros queráis, ya que en la relación sexual no sólo se goza cuando se obtiene el orgasmo.

Si no practicas el coito, los juegos previos se convierten en juegos sin más, y tienen la misma función, pasarlo bien, compartir con tu pareja y llegar al orgasmo. Para ello haz uso de todo tu cuerpo: los dedos, los pies, la boca, las orejas, los pechos… ¡todo es válido! Así que chupa, sopla, acaricia, presiona y pellizca suavemente hasta el último rincón del cuerpo de tu pareja. No te cortes.

Dentro de los juegos hay un sinfín de posibilidades. Jugar con diferentes alimentos puede resultar realmente estimulante. Algunas personas prefieren enmascarar el olor natural de los genitales poniendo algo de comida en ellos, como puede ser yogur, natillas o chocolate fundido. También puedes volcar algo de helado, crema o nata sobre sus pechos o sobre cualquier otra parte del cuerpo y chuparla. Puedes trocear fruta y ofrecérsela a tu pareja con tu propia boca para luego terminar con un beso.

Tápale los ojos: al hacer el amor utilizamos los cinco sentidos, tocamos, olemos, vemos, escuchamos y saboreamos. Imagina si eliminamos uno de ellos por un rato. Si le tapas los ojos, besas su cuerpo, hacéis el amor… podrá sentirlo de manera especial, ya que estará pendiente de las caricias que reciba, sin saber donde irán a parar. Otro día probad a cambiar los papeles y que te tape los ojos a ti. Otro juego que puedes hacer con los ojos tapados es pedirle que busque algo en tu cuerpo sin usar las manos, sólo con la boca. Puedes darle pistas según se vaya acercando a la sorpresa.

Tampoco hay que olvidar los cabellos. No olvides lo agradable que puede resultar el suave cosquilleo del pelo sobre la piel. Cuando el pelo es largo, en vez de recogerlo al hacer el amor, puedes dejarlo caer sobre tu pareja y rozar su cuerpo desnudo con él, incluido el pene. Además, no olvides acariciar y revolver su melena, tirar suavemente del pelo mientras hacéis el amor, retirar el pelo del cuello y besarlo…

Ataros. Éste es un juego que requiere mucha delicadeza. Coge un pañuelo y ata las muñecas de tu pareja al cabecero o bien entrelazadas entre sí. Una vez atajo, juega, bésale, hazle desear tus caricias, roza su cuerpo con tus pechos, o con el pene…
Al hacer los nudos, cuida que las muñecas puedan moverse libremente, incluso que se puedan salir del nudo si tu pareja lo desea. Si las atas con fuerza puede sentirse muy agobiado/a.

Por teléfono. Una conversación erótica también tiene su gracia. Llámale por teléfono y jugad al teléfono erótico. Los efectos serán geniales.

Y por último, una opción totalmente excitante sería en el baño, donde existen dos opciones: abordar a tu pareja en la ducha o preparar un baño relajante para ponerse a tono.
En el primer caso, aprovecha mientras está cayéndole el agua bajo la ducha para desnudarte y entrar a su lado. Su cara será de sorpresa, perfecta excusa para coger el gel y comenzar a frotar su cuerpo. Acaricia, toca, besa… y detente de manera especial donde tú ya sabes. Pero no olvides que el preservativo también es necesario hasta debajo del agua, porque existe el mismo riesgo de embarazo que en cualquier otra circunstancia.


En caso de decidirte por un baño, pon agua caliente y elige algún aceite, esencia o sales de baño para añadirle. Después adorna todo el baño con pequeñas velas y apaga la luz. Llama a tu pareja y espera dentro de la bañera. Le encantará. Una vez dentro de la bañera podéis enjabonaros mutuamente. Si decidís realizar el coito, y puesto que las bañeras convencionales son un tanto incómodas, podéis adoptar la posición en la que la chica se sienta encima de él, dándole la espalda. 

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