Masturbación femenina

La masturbación, a pesar de que cada vez menos, sigue siendo un tema bastante tabú entre las chicas. No obstante, tenéis que tener claro que la masturbación es una práctica totalmente sana y normal, sin efectos secundarios y que no es “malo” practicarla. Además, la masturbación es practicada tanto por hombres como por mujeres, sólo que unos lo admiten y otros no.


Asumir esto no significa que la masturbación sea imprescindible, ya que muchas personas no la practican, sean chicos o chicas. Esa decisión es sólo tuya, pero si no la practicas que no sea por mitos falsos, ya que es un acto completamente natural. Así que si nunca te lo has planteado y sientes la curiosidad de experimentarlo, compruébalo por ti misma.

Para ello, y como ya he dicho en muchísimos reportajes anteriores, una de las claves principales para que las relaciones sexuales con tu pareja sean un éxito es que conozcas a la perfección tu cuerpo. Si una chica nunca se ha masturbado o ni siquiera te has parado a observar tus genitales, es poco probable que sepas guiar a tu pareja en los momentos clave.

En el caso de que la chica obtenga orgasmos con facilidad y goce en sus relaciones sexuales, puede que no eche en falta este desconocimiento de su propio cuerpo, pero si se da el caso de que tenga dificultades para lograr el clímax, el hecho de no conocerse no ayudará a solventar el problema. Pero disfrutes o no con tu pareja no olvides algo muy importante, observa y conoce tu cuerpo por que te permitirá obtener placer a solas, así como conocerte mejor a ti misma.

La masturbación femenina consiste en acariciar la vulva y estimular el clítoris. De este modo, para comenzar, comienza jugueteando por la zona del vello púbico (el monte de Venus). A continuación acaricia suavemente la vulva: los labios mayores, los labios menores y la entrada de la vagina. Con mucho cuidado, pellizca los labios menores con las yemas de los dedos, y cuando acaricies el orificio vaginal aprovecha la humedad resultante de la excitación para lubricar toda la zona.

ZONA LUBRICADA

Durante la estimulación de los genitales toda esta zona tiene que estar lubricada. Para ello recoge flujo de la entrada de la vagina, y si notas que la zona está algo más resaca, usa tu propia saliva para lubricarla.

En el momento que comienza la excitación, el clítoris sale de su capuchón y se pone en erección. En esos momentos, es conveniente no estimularlo directamente o al menos no durante mucho rato, porque puede provocar rechazo, por lo que es mejor que acaricies por la zona, pero no de manera directa el clítoris.

A medida que aumenta la excitación el clítoris vuelve a esconderse, y es en ese momento cuando es preferible estimularlo de lleno. Con las yemas de los dedos acarícialo y procura que la zona siempre esté húmeda.

Si la masturbación te la hace tu pareja tiene que tener muy claro que no sólo hay que estimular los genitales, sino que también debe acariciar otras partes de tu cuerpo. Otro dato muy importante es que si te va a introducir sus dedos en tu vagina, que lo haga cuando tu estés plenamente excitada y a punto de alcanzar el orgasmo. No obstante, en la masturbación femenina no es imprescindible introducir los dedos en la vagina para obtener el máximo placer, ya que la gran mayoría de las mujeres obtienen mejores orgasmos con la sola estimulación del clítoris y hasta se olvidan de la penetración. Este detalle no lo saben todos los chicos y por eso se lanzan, nada más comenzar con las caricias, a introducir los dedos en la vagina.

Por último, si tu pareja te mete los dedos en el interior de la vagina que lo haga con mimo, porque si no puede provocar alguna pequeña herida con las uñas sin ni siquiera darse cuenta.

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