¿Aún no has descubierto tus zonas erógenas?



Todas sabemos lo importantes que llegan a ser los preliminares antes de mantener una relación sexual con nuestras parejas. También sabemos que hay muchos chicos que los dominan de una manera brutal, otros que van a lo típico y otros que directamente van a la penetración sin molestarse en estimularnos lo más mínimo.

La obsesión por la genitalidad provoca que muchas veces lleguemos a descuidar otras partes de nuestro cuerpo. Salvando los pechos, los labios y la boca, hay otras zonas erógenas a las que no solemos sacarles el suficiente partido y pueden llegar a ser igual o incluso más excitantes que las que acabo de citar, como por ejemplo los lóbulos de las orejas; los párpados; el cuello; los hombros; la espalda; las axilas; el alrededor del ombligo; la cintura; las caderas; las nalgas; la cara interior de los muslos, detrás de las rodillas, o los dedos de las manos y de los pies… y es que toda nuestra piel es susceptible de provocar la excitación sexual.



Por ello, tenemos que descubrir cuales son nuestras zonas erógenas favoritas y cómo preferimos estimularlas, ya que hay muchas maneras, como por ejemplo con las manos, con la boca, los labios u otra parte de nuestro cuerpo o el de nuestra pareja.

Asimismo, debemos decidir lo que más nos gusta que nos haga nuestra pareja sexual: caricias suaves; presiones más o menos fuertes; mordiscos, pellizcos o succiones. Por no privarnos de otras posibilidades de estimulación como podrían ser las plumas; las pieles; tejidos de diferentes materiales; pinceles de todos los grosores; geles que dan frío o calor; cubitos de hielo, chocolate líquido… hay que atreverse y jugar con la imaginación.

No obstante, es cierto que a casi todas las chicas nos gusta que nos toquen los pechos, incluso existe un pequeño porcentaje capaz de alcanzar el orgasmo, pero es erróneo pensar que a todas nos excita por igual: a algunas chicas les llega a molestar (sobre todo durante la menstruación) y a muchas no les basta para tener ganas de algo más o sólo les apetece cuando ya están muy excitadas. Algo parecido sucede con los lóbulos de las orejas y los dedos, ya que hay gente que odia que siquiera se los rocen, por eso, todo es cuestión de probar y tener claro qué es lo que excita a nuestra pareja y qué nos excita a nosotras.

Es necesario experimentar con la pareja y tener mucha comunicación para que el sexo funcione y no se convierta en una rutina o en algo aburrido con el paso del tiempo. En el sexo no existen reglas fijas, cada una tiene que decidir lo que le gusta, así que no te cortes y atrévete a experimentar, porque si una cosa está clara es que los chicos no sólo tienen un pene, hay muchas partes en el cuerpo humano que les pueden hacer conseguir llegar a la gloria.

1 comentario:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...