¿Aún no has descubierto tus zonas erógenas?



Todas sabemos lo importantes que llegan a ser los preliminares antes de mantener una relación sexual con nuestras parejas. También sabemos que hay muchos chicos que los dominan de una manera brutal, otros que van a lo típico y otros que directamente van a la penetración sin molestarse en estimularnos lo más mínimo.

La obsesión por la genitalidad provoca que muchas veces lleguemos a descuidar otras partes de nuestro cuerpo. Salvando los pechos, los labios y la boca, hay otras zonas erógenas a las que no solemos sacarles el suficiente partido y pueden llegar a ser igual o incluso más excitantes que las que acabo de citar, como por ejemplo los lóbulos de las orejas; los párpados; el cuello; los hombros; la espalda; las axilas; el alrededor del ombligo; la cintura; las caderas; las nalgas; la cara interior de los muslos, detrás de las rodillas, o los dedos de las manos y de los pies… y es que toda nuestra piel es susceptible de provocar la excitación sexual.


La sequedad vaginal




Si bien es cierto que el fenómeno de la sequedad vaginal es más común a partir de la menopausia debido al descenso de los estrógenos, también hay muchas mujeres no menopáusicas que al ser estimuladas sexualmente tienen dificultades en lubricar, por lo que pueden sentir dolor e irritación durante el coito. Algunas de las posibles causas que producen que cada vez mujeres más jóvenes tengan una escasa lubricación son el miedo, la ansiedad, los problemas de pareja, la píldora, los antidepresivos y otros medicamentos, el alcohol, la lactancia materna, llevar mucho rato copulando o la fase del ciclo menstrual en que nos encontremos (sobre todo justo después de la regla).

Todo esto puede afectar seriamente a las relaciones sexuales, por lo que si se trata de un problema persistente, es mejor consultar con un especialista para que ayude a la pareja a decidir lo que puede hacer ante este hecho. Las soluciones más habituales son utilizar lubricantes, terapia hormonal sustitutiva cuando es indicado (consulta al ginecólogo), y terapia psicológica cuando hay problemas, sean personales (depresión o ansiedad) o de pareja.

La sífilis



Existen una gran cantidad de enfermedades de transmisión sexual de las cuales apenas se conocen los síntomas, las consecuencias, el tratamiento o si tienen curación. Simplemente se habla del sida… y cuando es el día mundial, ya que los días restantes parece que desaparezcan los peligros.

Según el libro ‘Moral sexual y enfermedad: La medicina española frente al peligro venéreo (1868-1936), las llamadas enfermedades venéreas o enfermedades de transmisión sexual más importantes son la sífilis y la gonorrea o blenorragia. La sífilis es una infección transmisible crónica causada por el treponema pallidum, cuyo único reservorio natural conocido es el hombre. Aunque se transmite predominantemente por contacto sexual (vaginal, anal u oral) existe también la posibilidad de transmisión a través de la sangre, por lo que una mujer embarazada puede transmitirla al feto durante el embarazo a través de la placenta (sífilis congénita).

Felación



Dentro del acto sexual el sexo oral sigue siendo un tabú al que muchas chicas y algunos chicos no se prestan por asco o reparo. También se ha llegado a decir que hay hombres a quienes no les gusta que les hagan una felación, pero yo, personalmente, no he encontrado a ninguno, ya que, si bien es cierto, a muchos les puede llegar a excitar más una felación que una penetración. Sea por los motivos que sea, a ellos les suele encantar por el morbo que les produce ver cómo su chica tiene el pene en la boca, así que chicas, no os cortéis y adelante, porque tal y como afirma el libro, ‘Tu sexo es tuyo’, la felación es uno de los regalos más grandes que le podéis dar a vuestra pareja, por lo que no esperéis a que os la pidan.

No obstante, hay muchas chicas que se sienten incapaces de meterse el pene en la boca, y no por ello deben sentirse culpables. El primer paso es explicarle a la pareja lo que ocurre e intentar averiguar, de manera conjunta, la razón. La comunicación, como ya he dicho en infinidad de reportajes, es clave, por lo que si la chica teme no saber hacerlo, solamente hay que aprender. ¿Quién mejor que tu pareja para que te de instrucciones de cómo le gusta que se lo hagas?. También hay muchas chicas que se cortan al practicar una felación porque piensan que el pene olerá o sabrá mal, así que en este caso nada mejor que una buena ducha conjunta antes de practicar el sexo. En otros casos, lo que frena este acto es el asco que produce el semen, por lo que para las que se encuentran en esta situación deben saber que no es necesario que el chico eyacule en la boca de la chica y, en el caso de que lo haga, está la opción de no tragárselo. Todo es cuestión de pactar la retirada previa o que lo escupas después.


Por otra parte, está la situación en la que las chicas han tenido una mala experiencia o una educación muy estricta, por lo que la solución es o hablarlo con la pareja o con un terapeuta sexual. Algo bastante común por lo que muchas chicas no quieren realizar una felación es debido a que les produce arcadas. En este caso bastará con que el chico introduzca su glande en la boca y la chica ponga su mano en el tronco del pene para que actúe como freno y al mismo tiempo lo pueda estimular. Además, cuando el chico esté a punto de correrse, deberá avisar a la pareja para que se pueda retirar a tiempo. En el momento en que la chica aparte la boca, deberá seguir masturbándole de manera manual hasta que el chico se corra. Si no pudieras con todo su pene, introdúcete lo que puedas y cógele el tronco con la mano, así podrás combinar las técnicas de estimulación manual con la estimulación oral. Por ejemplo, tu mano puede presionar rítmicamente el tronco o subir y bajar por él, mientras tus labios y tu lengua se concentran en el glande.

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